En el mundo de la cerveza artesanal, pero sobre todo en el mundo de las personas metodológicas, para que la birra alcance el punto justo en aroma, gusto y estética cada estilo de cerveza tiene su propio vaso diseñado para maximizar esas características. Existen recipientes que, por su forma y tamaño, favorecen una espuma alta y duradera mientras que, otros son mejores para espumas densas y bajas. También, los hay para aquellas cervezas que se beben a temperatura ambiente. Según la forma y ancho de la boca, concentran más o menos aromas.

Una voz autorizada para hablar de copas y vasos de cerveza es Gabriel Gorosito, brewmaster y socio fundador de Bohemia del Plata, quien se ha dedicado a coleccionar copas exóticas y a estudiar sus características para con la birra: “Cada marca quiere destacar alguna característica organoléptica del producto. Por eso varía la forma de la copa o el vaso, por eso diseñan su estilo diferente ya sea por un tema comercial, distintivo, pero principalmente por lo organoléptico”.

 

A medida que fueron avanzando los años, se fueron descubriendo técnicas diferentes con el manejo del vidrio jugando con esa forma de cada copa. Sin embargo, en la Argentina, considerando que la cerveza artesanal desde unos años viene creciendo a pasos agigantados, se sigue apuntando a la masividad en consumidores y no se tocan en detalle estos temas, por eso los bares, en su gran mayoría, no ofrecen copa de diseño para cada estilo.

“El 97% de los estilos tradicionales que comercializamos acá en Argentina se puede, y está permitido, tomarlo en pinta. Sin embargo, nos está faltando entre cinco y diez años de experiencia para llegar a la cultura de lo que es la cristalería en los restaurantes o en los bares de cerveza”, sostuvo Gorosito.

 

La Pinta inglesa, denominada “Nonix”, favorece el agarre y el apilado. Si bien no aportan mucho al igual que la pinta americana común, por lo general están diseñadas para cervezas de baja carbonatación como las que se consumen en Inglaterra: Pale Ale, Bitter o Brown Ale. El vaso clásico que se suele usar en Estados Unidos y Canadá, el cual es considerado una pinta, contiene 400 cm3 y muchos bares lo cobran como si fuera una pinta normal de medio litro. La cuestión pasa por la tomabilidad y la graduación alcohólica.

“Si me das una Imperial Stout o una Barley Wine, en una copa de 350 cm3 la voy a poder disfrutar porque, al tener esa dimensión incluida la espuma, más el diez por ciento de alcohol, me permite apreciarla. Tomarse medio litro suele ser mucho para esos estilos. Te están dando menos producto, pero muchas suelen ser más caras que las tradicionales, y eso también hay que saber reconocerlo”, agregó Gorosito.

 

Otros son los cálices de boca ancha, el cual tiene la forma para que se pueda agarrar de abajo como cualquier copa, y que el calor de la mano levante la temperatura de la birra muy de a poco. Estas cervezas andan entre los seis y los nueve grados de alcohol y se toman entre los diez y quince grados de temperatura, de acuerdo con el estilo de Abadía. Algunos estilos de cerveza que se sirven en cáliz son las Berliner Weisse y las Trappist Dubbel, Tripel o Quadrupel “Teniendo la copa en la mano la birra levanta un poco de temperatura y eso le agiliza más el alcohol ya que son altas en graduación y aromas a caramelo”, explicó el sommelier.

Sin embargo, hay modelos exóticos que no son muy conocidos y que son realmente interesantes en su forma. Uno de ellos, es el “Weiss” y se usan para las cervezas de trigo alemanas. Como es una cerveza que viene de con mucho sedimento, al servirla en este vaso el mismo tarda más en decantar y se mantiene turbio por más tiempo la cerveza. Otra característica es que, al tener una carbonatación alta, tiene más recorrido la burbuja para recorrer de abajo hacia arriba y dura más tiempo, diferente si lo sirvo en un vaso más chico donde el recorrido es más corto y la carbonatación se va más rápido.

 

“Kwak” es el nombre de una marca de cerveza belga, a la cual se le diseñó un vaso específico para consumirla. El vaso característico tiene una forma alargada. En la base tiene una forma esférica, estrechándose luego en el cuello, para volver a ensancharse hasta el extremo superior. Su forma es parecida a la de una probeta de laboratorio o un reloj de arena. Dado que la base es más estrecha que la parte superior, el vaso se acompaña de una estructura de madera, para mantenerlo erguido

A principios del siglo XIX Napoleón dictó una ley en la que se prohibía a los conductores de carruajes, poder bajar del vehículo durante las paradas que efectuaban en posadas y tabernas por el camino. Pauwel Kwak, un tabernero de la época, pensó en una curiosa idea para permitir que los conductores no se quedaran sin beber y de esta forma ampliar el negocio. Por eso creó este vaso con un gancho de sujeción de madera para que se pudiera acoplar y fijar en el soporte. De esta forma, la copa podía ser fijada en el carruaje y los conductores podían beber no solo mientras esperaban, sino que también podían llevarse la cerveza y beber durante el trayecto sin que ésta se derramase.

 

Existen varios otros tipos de copas como las “Guarda” escocesas, las “Belga” similares al cáliz, las “Pilzs” checas, la “IPA” estadounidense o las “Teku”, las “Stange” y las “Mug” alemanas. Cada una para los estilos de esos países. Lo importante, como afirmó Gorosito, es que “hay que despertar la curiosidad de la gente para que se animen a probar estilos de cerveza característicos en sus respectivas copas. Es un ejercicio bueno para hacer porque ahí un uno se da cuenta el aspecto a resaltar de la cerveza que se está tomando. Se obtiene una visión totalmente distinta al producto y de cada estilo de cerveza”.

Por Bruno Sancio

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