Sabores por tres

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Por Luciano Miotti

Alafresqueros, en esta edición de La Fresca de la Semana, hacemos una triple cata de la mano de la cervecería Milestone.

Que la cerveza artesanal creció increíblemente en estos últimos dos años no es un dato novedoso. La cuestión es que, con ellos, aumentó mucho la demanda de cervezas de distinto tipo. A mi entender, lo que más creció en consumo fueron los estilos lupulados, IPAS (Indian Pale Ale), APAS (American Pale Ale), EPAS (English Pale Ale), NEIPAS (New England Pale Ale), y las que se vienen como las Milkshake IPA o la West Coast IPA. En el día de hoy presentamos una American Pale Ale.

Es un estilo que nace por los años 80, como adaptación a los medios americanos para generar una Pale Ale nativa. La APA de Milestone es una cerveza ámbar profundo con destellos del mismo color pero brillante, de gran formación de espuma color marfil y con buena retención. La corona de espuma va marcando la copa, sin ganas de irse. Su carbonatación es media, se percibe el paso por el paladar, haciéndola muy amable en boca. Con un gran aroma y sabor cítrico, se sienten notas de lima, quinoto, pomelo blanco. También hay algunas notas pinosas.

Por otro lado, y del mismo lugar, tenemos una Belgian Honey. Su base es de una Belgian Blonde Ale. Una cerveza que comenzó a hacerse para competir con las Pilsen europeas y acaparar a ese público.

Es una cerveza que originalmente es dorada brillante pero en este caso, por el agregado de miel, se genera un color ámbar, ligeramente turbia, con buena formación y larga retención de espuma de carbonatación alta. SI nos referimos al aroma y sabor, ni bien se acerca la copa a la nariz, se sienten notas especiadas, pimentosas y dulzor de malta. En boca tiene un paso dulce y floral aportado por la miel. Una leve tibieza de alcohol suave en boca, agradable, que acompaña al buen cuerpo de la cerveza.

Y para el final dejé la mejor parte: Como en el principio de la nota mencioné, las cervezas lupuladas relegaron un poco a las que tienen más presencia de malta o trigo. En este caso probé una Weizenbock, un estilo que comenzó a producirse por los primeros años del siglo XX, que tiene una mezcla de trigo y malta.

Aquí, nos encontramos con una cerveza marrón profundo con destellos rubí, con gran formación de espuma, cremosa y resistente. Su carbonatación es de media/alta. De aroma y sabor a vainilla, algo de compota de ciruelas, banana y ligeras notas de cascarilla de cacao. Tiene una ligera tibieza de alcohol y un cuerpo pleno. La presencia de trigo le da unos ligeros toques ácidos, que terminan de redondear esta gran cerveza y por sobre todo este estilo, poco común en el mercado.

Soy un fiel amante de las cervezas lupuladas, pero creo que el mercado en sí debería sumar cervezas como la Weizenbock, que tiene muy buenos matices e idas y vueltas de sabor en el paladar.

Hasta la próxima Fresca de la Semana!

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