“Dentro de cada color hay todo un mundo de cerveza”

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A partir del fin de la convertibilidad en 2002, muchas de las marcas de cervezas importadas dejaron de ingresar al país. Desde ese momento, el terreno quedó allanado para el surgimiento de cervecerías artesanales y una de sus máximos exponentes es Antares. La empresa marplatense, fundada en 1998, cuenta con decenas de locales en todo el país. Si bien todas ellas son franquicias, es decir que cada una tiene uno o varios dueños en particular, el “Bar de la fábrica”, ubicado en la calle 12 de octubre 7749, en la ciudad de Mar del Plata, tiene como dueños a los tres creadores de la marca.

A su vez, es la única sucursal de Antares que tiene una planta de producción a la vista y que cuenta con una visita guiada para todos aquellos que deseen ver cómo se hace una de las mejores cervezas del país. Nico Funes, embajador cervecero de Antares, comentó que los grupos para los recorridos suelen ser de unas quince personas porque “en ese número la visita se hace mucho más rica por las preguntas que surgen. El recorrido es más dinámico, menos estructurado y no siempre es igual”.

“Cuando la gente empieza a preguntar y a tirar algún chiste, se copan unos con otros y después se termina formando un grupo que se toman una cerveza todos juntos y nuestra idea es que eso suceda”, agregó Nico quien comentó que las visitas no suelen tener una duración fija, pero que duran en promedio una hora. “La extensión no la ponemos nosotros, sino el grupo. Si no tienen apuro yo puedo hablar de cerveza tres días seguidos. Me encanta”, bromeó Nico. Allí se puede ver cómo se fabrican cerca de la mitad de los 800 mil litros que tiene la producción total de Antares. El 50 por ciento restante, se elabora en una segunda planta ubicada en el parque industrial de esa misma ciudad.

“Como toda cocción, todas las etapas son clave para definir el producto final. Desde la planificación de los ingredientes, hasta la elección de los mismos. Todo detalle, por más mínimo que sea, es importante”, explicó Nico quien destacó, de todas formas, a la fermentación como la etapa más crítica a la hora de hacer cerveza. “Nosotros mantenemos las condiciones óptimas del medio (pH, temperatura, entre otras) para que las levaduras produzcan lo que necesitamos para cada estilo de cerveza. Si nos corremos un poco, las levaduras producirán otras cosas que no buscamos y que afectarán el sabor y aroma, modificando la calidad de la cerveza”, detalló Nico.

Uno de los puntos fuertes del recorrido, es la muestra de la fabricación del “Proyecto Barricas” que está compuesto por los estilos Centinela, Monasterio y la nueva Catalina la Grande. “Utilizamos barricas que se usaron para añejar whiskey por treinta años. El resultado es una cerveza compleja, maltosa en el caso de la Centinela (estilo Barley wine) y frutada en la Monasterio (estilo Belgian Quad), donde se acentúa el caramelo y el dulce de leche en la primera y las vainillas y los zapallos en almíbar en la segunda. Catalina la Grande es una imperial stout más intensa y alcohólica para guardarla en las barricas tostadas y de whiskey. El resultado es un redondeo de la cerveza que hace que no se sienta el alto alcohol en el paladar. Son muy difíciles de lograr, pero estamos muy orgullosos de ellas”, afirmó Nico.

En el Bar de la Fábrica, que está abierto de jueves a sábado de 15 a 20 y los miércoles sólo abre para recargas de botellón, cuenta con veinte canillas de las cuales unas 16 son estilos propios recién elaborados y las restantes son de otras cervecerías conocidas. Además, tiene una muestra en vitrina de varios premios que han recibido, porrones y varios otros artículos cerveceros. Para realizar la visita, hay que reservar lugar en bardelafabrica@cervezaantares.com. Sin lugar a duda, una parada indispensable si pasan por Mar del Plata.

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Por Alejandro Tellería

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