La ansiedad se sentía en el ambiente. Faltaban los últimos detalles como para que esté todo listo para la apertura; la inauguración de uno de los bares más esperados de la ciudad de Buenos Aires. En Colegiales, se juntaron el espíritu de dos marcas importantísimas.

A medida que se iban solucionando algunas cosas, otras iban surgiendo, como en todo nuevo local que abre. La prolijidad estaba hasta en lo más mínimo: los muebles lustrados, los vidrios inmaculados y las canillas relucientes. Alguien descubrió que las cartas no tenían precio y, rápidamente, tres chicas agarraron un marcador y comenzaron a escribir sobre el plastificado.

24 horas antes, el local había recibido a decenas de amigos y conocidos de Berlina y de Vorterix en una fiesta privada donde todo fue espectacular. Los invitados, los shows en vivo y la cerveza hicieron de esa, una noche única. Andrés, gerente del bar, le contó a A la fresca! que Vorterix había hecho una inversión en este local y quisieron juntarse con Quilmes. “Se cayó el plan, tuvieron este lugar parado durante mucho tiempo y Mario Pergolini tenía la idea de poner una buena cervecería acá. Investigó un poco y se dio cuenta de que la cerveza artesanal líder es Berlina. De ahí se generó una sociedad”, agregó Andrés.

Se hicieron las 18 y era la hora de levantar la persiana de la puerta, pero aún faltaban cosas por hacer, por lo que decidieron estirar la expectativa dos horas más. Afuera, la gente preguntaba a qué hora abrían y, desde el salón, casi en lengua de señas, los chicos del bar decían que a las 20. Es previsible que mucha gente, en especial los del barrio quieran ver cómo quedó el bar.

“Acá antes había unos billares y era medio turbulento pero típico de Colegiales. Hay muchas señoras que nos preguntan ‘¿acá en el café qué van a poner?’. Por eso mantuvimos varias cosas de la fachada original, pero modernizándolo. Vorterix también está asociado a eso: a la cultura, al arte, al rock y a la vanguardia. Ojalá sea el bar más rockero de la ciudad”, augura el flamante gerente de Berlina Vorterix.

El local tiene una capacidad de entre 150 y 180 personas sentadas. Además, poseen un VIP con mesas de pool y sillones chersterfield. En el medio del salón hay un hermoso escenario donde van a tocar bandas emergentes y con algunos artistas que tocan al lado, pero de forma casi improvisada.

En cuanto a las birras de Berlina, “hay conceptos que se van a mantener siempre: miércoles de mujeres, con 2×1 en Happy Hour. Todos los días Happy Hour de 18 a 20. Tenemos cuatro cervezas clásicas y tres estacionales que van a ir cambiando. En esta apertura tenemos una Nina’s Pumpkin Ale, hecha con calabaza, la Pappo (Red Ale) que es más fuerte, ‘rockerita’. Y la última, la Old Ale. Las fijas son la Golden, la IPA, la stout (nitro) y una sidra, hecha con manzanas de Río Negro y rosa mosqueta, con una receta de los abuelos de los fundadores de Berlina”, explicó el gerente.

Al final, se hizo desear un poco, pero finalmente abrió y la gente comenzó a llenar el lugar. “Hoy creo que este local va a ser el caballito de batalla de Berlina por ser el último que se abre. Los locales nuevos siempre tienen esa cuestión de que son los que generan más expectativas y ansiedad. Pero también por la locación: Estamos en una de las esquinas más importantes de la ciudad, como es Lacroze y Álvarez Thomas”, consideró Andrés y, a su vez, reflexionó: “Berlina es una cervecería rockera y pega muy bien con Vorterix. Es como una conjugación de arte, música y cerveza que no puede fallar”.

Por Alejandro Telleria

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