Brut IPA: cerveza hecha para brindar

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Con el final del año a la vuelta de la esquina, la mayoría de las reuniones familiares ya tienen elegido algún champagne para brindar a la medianoche del 31. Sin embargo, para todo el público cervecero existe hoy un nuevo estilo que busca hacerle competencia a este espumante y ganarse su lugar en la mesa: la Brut IPA. Esta birra, que según su creador no debe superar los 30 IBU, está pensado para los paladares menos experimentados en las mesas durante las fiestas: “es una especie de vino espumoso, refrescante, pero en formato cerveza”, explicó Kim Sturdavant, inventor de la Brut IPA.

Kim Sturdavant, un cervecero oriundo de San Francisco, creó este estilo utilizando la enzima amiloglucosidasa (que ya se utiliza para otros estilos de cerveza) por su capacidad de descomponer los azúcares que las levaduras no pueden procesar en otros que sí, hasta dejar la cerveza sin ningún tipo de azúcar residual. Este proceso da como resultado una cerveza completamente seca y, por la alta presencia del lúpulo, con ese sabor típico de las IPA.

El estilo llegó a Argentina de la mano de Sturdavant, quien visitó la cocina de Juguetes Perdidos en un evento abierto a cerveceros de todo el país. Ricardo “Semilla” Aftyka contó que su Brut IPA, en versión Rosé con un toque de Hibiscus, es muy seca, tiene una densidad final de 996, y “tiene, aparte de malta, copos de maíz para hacerla aún más ligera”. La versión de Juguetes fue de 25 IBU con 6.7% de alcohol. Quien también presentó su versión Rosé fue Okcidenta. La birra de 6.3% de alcohol y 35 IBU tiene lúpulos de la variedad Hallertau Blanc para darle aromas a flores, frutas cítricas y vino blanco. “Tiene una carbonatación chispeante y un final seco que recuerda a los vinos espumantes”.

Sin embargo, la apuesta de los cerveceros locales es el verano, ya que por sus características frescas creen que puede ser la próxima nueva moda, por lo que ya hay varias otras cervecerías que están experimentando con sus propios lotes. Minga realizó su propia versión en la que “técnicamente es una cerveza de muy baja maltosidad y bajo cuerpo, chispeante por su alta carbonatación, con aroma y sabor a lúpulo, pero de bajo amargor. Esto se logra usando, por un lado, solo maltas base y adjuntos en la receta para moderar los sabores provenientes de la malta y por otro lado, enzimas amilasas que ayudan a reducir el cuerpo de la cerveza, en este caso durante la fermentación” y agregaron que la idea es hacer llegar la experiencia de estar tomando un champagne pero con la identidad de una cerveza.

Las cervecerías platenses Astor (mejor cervecería argentina por la Copa América de Cervezas 2018) y Laurus hicieron una variante con sólo 5.3% de alcohol, una densidad final de apenas 1002 y la incorporación de lúpulos Simcoe, Citra y Mosaic. De hecho, Astor hizo una segunda versión de esta birra, con una densidad final de 997 y 20 IBU, que tiene un 75% de malta Pilsen y un 25% de arroz. “Esto significa poco cuerpo y poco color. Por las dudas nos aseguramos lograr una densidad final menor a la del agua con el agregado de un combo enzimático. Agüita de lúpulo”, contaron desde la cervecería en sus redes y agregaron la incorporación de lúpulos frutales y “una parva de gas carbónico que nos muerde la lengua rompiendo la barrera de la tomabilidad” con aromas a maracuyá y pomelo.

Otros que se sumaron a la movida fue la gente de Darwin, que ya a finales del mes pasado lanzó su propia versión, así como El Perro, VolkPunto de Equilibrio, y su Brut IPA con 0 IBU, y la cervecería patagónica Bachmann, realizada con un blend de lúpulos El Dorado y Amarillo en grandes cantidades durante el final de la cocción, fermentación y maduración; para cuidar que los aroma y sabores no escapen y extraer todo lo posible de estos exquisitos lúpulos modernos.

En definitiva, la Brut IPA se asienta en el mercado para darle pelea, no a otras cervezas, sino a otras bebidas de las mesas de fin de año. Su repercusión y aceptación en el público la consolidan en estas fechas. Además, marida bien con turrones, chocolates, tortas, garrapiñadas y todo tipo de comida festiva dulce. A las claras, la Brut IPA es un reemplazo elegante, sofisticado y destacado del champagne y de los vinos espumantes.

Por Lucas Trotta y Alejandro Tellería

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