“Para lograr una buena cerveza es fundamental la mano del maestro”

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Demian Caral tiene 49 años, es chef y HomeBrewer (cervecero casero) desde 1999. En abril de 2010 se convirtió en uno de los 6.898 jueces activos del Beer Judge Certification Progam (BJCP) a nivel mundial. Fue alumno de Marcelo Cerdán, maestro cervecero y pionero de la enseñanza de la producción de cerveza casera en Argentina, quien hoy se desempeña en Estados Unidos, en la fábrica de levadura más famosa del mundo, la multinacional francesa Lesaffre.

Del hobby a la profesionalización

La pasión por la cerveza trascendió la idea de un simple pasatiempo y Demian lo tradujo en un emprendimiento de cuatro años, cuando creó su propia marca de cerveza “Barlow”. “El proceso fue desgastante, es muy difícil cuidar tu producto si no tenés tu propia distribución o tu local”, relata Demian, y agrega que hay dos lugares donde suele “contaminarse” la cerveza: en el traslado (por la exposición) y en las canillas de los locales (por falta de higiene). Por eso cree que las cervecerías que tienen la fábrica anexada al local cuentan con una gran ventaja por sobre el resto.

Presente

En la actualidad dicta cursos de elaboración de cerveza y análisis sensorial. También asesora a cervecerías y da clases de gastronomía orientada al maridaje con la cerveza. Los cursos los dicta en su taller: una cochera convertida en laboratorio. Paredes blancas y altas, cañerías externas, enfriadores, tubos de oxígeno, termómetros, ollas, trituradoras, freezers y una barra impecable se esconden detrás de la fachada de un portón oxidado de tres por dos en el barrio de Floresta.

Industrial vs artesanal

Para Demian no existen un vínculo directo entre cantidad y sabor. “No creo en esas diferencias, hay cervezas industriales excelentes y otras muy malas. Lo mismo pasa con las artesanales, pero se suele creer que el hecho de que se haga a menor escala genera un mejor producto y eso es mentira. Para lograr un buen producto es fundamental la mano del maestro y el equipamiento”, explica.

Comienzo

“Siempre fui un consumidor regular, pero fue a finales de los 90, cuando probé la ‘Samuel Smith Nut Brown Ale’, que me volví loco: Recuerdo que justo me había comprado el ‘Libro de la Cerveza’ de Michael Jackson, donde la mencionaba como una de las mejores y la describía en detalle. A partir de ahí se me abrió la puerta a un nuevo mundo. Comencé a investigar y al otro año hice el curso con Marcelo”, cuenta Caral. “Después de eso, llegué a fabricar y a tener 18 tipos de cervezas diferentes. Todas las que quise, las hice”, expresa con satisfacción.

Artesanos

“Soy de la segunda generación de cerveceros caseros, éramos entre 15 y 20. La elaborábamos con conservadoras y bidones. Experimentábamos con soladores y herreros, ya que en esa época los insumos técnicos no existían”, dice Demian. En ese contexto crearon el club “1060” (en referencia a la densidad que debe tener una buena cerveza IPA) que luego se transformaría en el actual Club de Cerveceros Caseros.

Acreditación

En 2010 rindió el examen para ser jurado internacional donde tuvo que acreditar conocimientos sobre estilos y características. Los jueces viajaron desde Estados Unidos y fueron Gordon Strong, Pete Slosberg y Sthepen Beaument, reconocidos HomeBrewers. Aprobó con un puntaje de 87 por ciento. Desde ese momento, atesora en su billetera su valor más preciado: el carnet que distingue y acredita el tiempo, el conocimiento y la voluntad dedicada a su pasión.

Por Lucas Tyan

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