Por Luciano Miotti

Estimados consumidores de cerveza artesanal, bienvenidos a La Fresca de la Semana. Esta vez, nos contactamos con Hernán, uno de los fundadores de la cervecería Labrador Dorado, quien nos hizo probar una Scottish.

¿Cómo empezaron a hacer cerveza? ¿Dónde cocinan?

Fue en 2013, volví de viaje del Sur luego de visitar a mi primo que hacía cerveza en el Mallín Ahogado. Le dije a mi viejo de hacer birra y ahí nomás se copó. El 9 de julio de ese año comenzamos la aventura de los primeros veinte litros. Fue un camino de ida. Hoy le damos rienda suelta a nuestra pasión en la casa de mi abuelo, donde montamos nuestra “nano” fábrica de mil litros mensuales. Con la perspectiva de crecer, se nos sumó Gonza, mi amigo entrañable de la infancia, y ahora sí: ¡vamos por más buena birra en este 2018!

Tu logo es muy particular, ¿a qué se debe?

El Labrador Dorado es un personaje mítico, carismático, elegante y sofisticado que inspira ternura, calidez y amistad. A través del juego inocente y la compañía eterna ofrece, ni más ni menos que, su fidelidad e incondicionalidad absolutas. Fue un regalo de cumpleaños de mis amigos de toda la vida. Con mi familia, lo bautizamos Fidel. Hoy está inmortalizado en la insignia de la marca representando nuestros valores.

¿Cómo ves a la cerveza artesanal en Argentina?

La veo como una cultura que se está instalando fuerte en nuestra sociedad y, además, está a la moda. Creo que hay muy buenas perspectivas ya que es una bebida milenaria, de una riqueza histórica invaluable y es de consumo masivo. Existen un par de riesgos para el sector artesanal: los productores irresponsables y la potencia de las grandes cerveceras. La ventaja es que como estamos muy atomizados y a la vez unidos, no es tan fácil para las grandes. En resumen, veo una gran oportunidad, pero hay que hacer las cosas bien.

¿Dónde se consigue esta cerveza?

Tirada: Lo de Monse (Villa Ballester); Alimmé (Colegiales); La Casa de Bacus (Belgrano); Van Koning Market (Las Cañitas); Alejandría (Nuñez); Pardo (Cohglan).

En botella: en Matacavalos Bar (Villa Ballester); La Casa de Bacus; (Belgrano); Van Koning Market (Las Cañitas); Bodega de Cervezas (Palermo); Catalino Restaurante (Colegiales); La Somellierie (Villa Bosch); Almacén Mai (Devoto)

En Urquiza y Villa Lynch: en botella a pedido y con chopera para eventos.

NOTA DE CATA

Es una cerveza de color cobre profundo, casi un marrón oscuro. Su espuma es de baja formación y corta retención, que con el paso de los sorbos va dejando marcas en la copa, de color blanquecina. Carbonatación moderada, se perciben burbujas, pero muy leves.

Si hablamos del aroma y el sabor es una cerveza muy maltosa, con un pequeño apoyo en el lúpulo, que en este caso tiene leve aroma y sabor terroso. Destacan aromas a caramelo, a pan tostado, después resaltan los esteres (aromas/sabores producidos por la levadura en la fermentación), algo de ciruela, pasas de uva y butterscotch (caramelo de manteca).

Tiene un cuerpo medio bajo, para pasar en blanco es un poco más densa que una blonde por ejemplo. Gran cerveza!! Muy recomendable para maridar una bondiola de cerdo a la plancha con una ligera manteca de hierbas.

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