Palpitando octavos: cervezas francesas

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La bebida francesa por excelencia es el vino, sujeto del orgullo de este país, sin embargo, y aunque cueste creerlo, Francia tiene una antigua tradición cervecera que después de muchos siglos está resurgiendo a partir del boom por esta bebida, que se vive en todo el mundo. A la fresca! te muestra las alternativas en cervezas que tiene el país que será nuestro rival por el pase a cuartos de final en la copa del mundo de Rusia 2018.

Francia está ubicada en un punto estratégico. Tiene cercanía con tres países que tienen una amplia historia cervecera. Por esa razón actualmente los polos más grandes del país son tres: La Bretaña, que está separada de Reino Unido por el Canal de La Mancha, la zona de Alsacia que tiene frontera con Alemania, y también las ciudades que limitan con Bélgica. Estas últimas son las más reconocidas por ser las creadoras del tradicional estilo francés, Biére de Garde.

Antes de la Segunda Guerra Mundial el norte de Francia estaba plagado de cervecerías donde los trabajadores se refrescaban después de un día de trabajo en el campo. Los campesinos,agraciados por cosechar todos los componentes necesarios, fabricaban cerveza en pequeñas cantidades. Lo hacían durante la temporada de invierno para poder dejarla fermentar lentamente hasta la primavera y conseguir así un sabor más suave. De esta manera y por su necesidad de fermentación nace el nombre de Biere De Garde (cerveza de guarda), que se convertiría en un clásico francés.

De ella existen tres clases rubia, ámbar, y marrón. Las más oscuras tienen mayor carácter a malta, mientras que las más pálidas pueden tener más lúpulo. De la original se desprende la variedad Biere De Mars o Biere de printemps que se elabora en el mes de marzo y permite un consumo más fresco, ya que no tiene demasiado almacenamiento.

Los ideales de fermentación que hacían de la de guarda una cerveza diferente, se perdieron con la llegada de la revolución industrial, que permitió la conservación en cualquier estación del año. Ante este panorama, las cervezas industrializadas comenzaron a ganar terreno entre los franceses, llegando a ser hoy la marca Kronenbourg la más elegida en este país, según un estudio de la revista especializada en vinos y cervezas Vinepair.

Sin embargo, este no es el fin de las cervezas artesanales. Algunas marcas como Brasserie Theillier mantiene la receta original de guardado de la Biere de garde desde que comenzó a funcionar en el año 1832. Otro caso es el de La Choulette que produce desde 1885 una de las mejores en esta variedad.

Como en todas partes del mundo, la elaboración de cerveza artesanal y la vuelta a lo tradicional llamó a muchos a comenzar con este negocio. Francia no fue la excepción. En 2016 la cantidad de microbrasseries, como le llaman ellos a las cocinas de cervezas familiares o de particulares, aumentó desmesuradamente a más de 900. Esto permitió también ampliar la paleta de marcas y hacer repensar sus estrategias a los grandes distribuidores.

Aunque esperamos festejar con una artesanal argenta, que la pasión no nos haga dejar de lado la posibilidad de probar todo lo que Francia tiene para ofrecernos en materia de cerveza.

Por Pilar González Iturralde

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