La gran noche de Buller

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Lloviznaba. Algunos sacaron sillas afuera y otros se conformaron con tener la cerveza en la mano y charlar parados, porque adentro no entraba una sola persona más. La esquina blanca de Aguirre y Acevedo, en el barrio de Villa Crespo, encendió sus luces en la noche porteña para quedarse por muchas más.

Un nuevo Buller era el sueño de un bar con estilo vintage de tres amigos que se conocieron en la facultad. Adentro, todo es fiesta y no queda nadie sentado porque, a tono con el bar, el DJ cambiaba vinilos grandes y pequeños que recorrieron los clásicos de los 70´, los hits de finales de siglo e incluso un Cerati que se cruzó al pasar y que nadie podía dejar de cantar.

Cerveza hubo desde temprano y claro que no faltó. A las seis de la tarde se asomaron los primeros ansiosos y más cerca de las nueve, los que quisieron aprovechar la extensión del Happy Hour para acompañarlo con un clásico argentino, como una pizza napolitana o una hamburguesa más gourmet, digna de una típica birrería del momento.

Los que eligieron ir más temprano pudieron disfrutar además de los artistas invitados: Daniel Ríos, Annie Woodwar, Johndy Foal y Monono Vh junto con la Nederland que son los músicos independientes que le pusieron música y onda a la cena.

“Probá todas nuestras cervezas” decía el cartel que enmarca la parde del fondo y las presentaba una por una. Abajo, la barra seguía abarrotada de gente y, como es costumbre de un viernes, arrancaba a las 12 su hora pico. Golden, IPA, Honey, Amber, Stout y Hefe Weizer, todas las que ofrece la casa fueron despachadas esa noche. Había para todos los gustos y la gente se apretaba para ver a quien atendían primero. Nadie se quería quedar sin su primera, o su segunda o quizás su décima de la noche.

El bar es un oasis entre muchos negocios. Está ubicado sobre la calle Aguirre que en los últimos años se ha convertido en el lugar elegido por las grandes marcas para poner sus outlets. “Cuando encontramos el local nos convenció la zona comercial, porque no hay muchos bares por Villa Crespo, en cambio en Palermo hay uno en cada esquina” contó a A la fresca! Mónica, una de las dueñas del bar. Quizás este sea el comienzo de un polo en esta zona que todavía no ha sido poblada por el boom cervecero que se vive en todo el país y sobre todo en las calles de la city porteña.

Monica explicó también que decidieron hacer la fiesta de inauguración una semana después porque querían que todo salga perfecto y, para eso, necesitaban un tiempo para aceitarse en el rubro y familiarizarse con el movimiento del bar. Buller Villa Crespo abrió sus puertas el 25 de abril, pero el gran día fue el 4 del siguiente mes porque “la fiesta de apertura” cobró su peso en el público a la hora de elegir a donde salir el viernes.

La esquina se hace notar desde unas cuadras antes, llama la atención porque el edificio parece ser el único rastro del siglo 20 que se mantiene en la cuadra, la puerta de madera vieja, quizás unos años antes la de un bar de caballeros, contrasta con el blanco de la fachada. Cuando las cortinas de hierro se bajan en toda la cuadra, las de Buller Villa Crespo suben para ofrecer la misma cerveza de calidad de siempre, pero ahora en un nuevo punto de la ciudad.

Por Pilar González Iturralde – Fotos: Lucía Martínez

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